Cuando una persona se acoge a la Ley de Segunda Oportunidad mediante la modalidad de exoneración con plan de pagos, una de las cuestiones fundamentales consiste en determinar cuánto dinero necesita realmente para mantener unas condiciones de vida razonables. No se trata simplemente de observar los ingresos y destinar todo lo restante a los acreedores. Para elaborar una propuesta viable es necesario analizar las necesidades económicas del deudor y de su unidad familiar.
Por ello, al determinar los gastos del plan de pagos deben tenerse en cuenta las necesidades reales y justificadas del deudor, además de las obligaciones que deban atenderse durante el procedimiento. Una propuesta excesivamente exigente puede resultar difícil de cumplir, mientras que un presupuesto poco justificado también puede generar problemas.
La clave está en presentar una previsión económica realista, coherente con los ingresos y respaldada, siempre que sea posible, por documentación.
¿Por qué son importantes los gastos dentro del plan?
El plan de pagos debe construirse partiendo de la situación económica real del deudor.
Para ello resulta necesario conocer dos grandes elementos: los recursos disponibles y las necesidades económicas que deben atenderse.
Los ingresos pueden proceder de:
- Nóminas.
- Pensiones.
- Prestaciones.
- Actividades profesionales.
- Otros recursos periódicos.
Pero estos ingresos no están íntegramente disponibles para satisfacer las obligaciones del plan. Antes hay que considerar las necesidades razonables del deudor y de su familia.
Los gastos de vivienda
La vivienda suele representar una de las partidas más importantes del presupuesto doméstico.
Dependiendo de las circunstancias, habrá que analizar conceptos como:
- Alquiler.
- Cuota hipotecaria.
- Comunidad de propietarios.
- Seguros relacionados con la vivienda.
- Determinados tributos vinculados al inmueble.
La cantidad debe guardar relación con la realidad económica y familiar.
Una vivienda especialmente costosa en comparación con los ingresos podría requerir un análisis más detallado para determinar si el presupuesto resulta sostenible.
Suministros básicos del hogar
También deben contemplarse los gastos necesarios para mantener la vivienda en condiciones normales.
Entre ellos pueden encontrarse:
- Electricidad.
- Agua.
- Gas.
- Calefacción.
- Telecomunicaciones necesarias.
Estos conceptos forman parte de los desembolsos habituales de prácticamente cualquier familia.
Para reflejarlos correctamente puede resultar útil calcular una media mensual, especialmente cuando existen facturas que varían según la época del año.
Alimentación y productos de primera necesidad
La alimentación constituye una necesidad básica y debe formar parte de cualquier presupuesto doméstico razonable.
Además de la compra de alimentos, pueden existir otros gastos cotidianos relacionados con:
- Higiene personal.
- Limpieza del hogar.
- Productos infantiles.
- Necesidades específicas de algún miembro de la familia.
El importe dependerá, entre otros factores, del número de personas que integren la unidad familiar.
Por ello, cuando se calculan los gastos del plan de pagos conviene utilizar cantidades ajustadas al consumo real del hogar y evitar estimaciones que no puedan explicarse.
Transporte y desplazamientos
El transporte puede resultar imprescindible para mantener la actividad laboral y atender las necesidades familiares.
Pueden estudiarse gastos como:
- Transporte público.
- Combustible.
- Desplazamientos al trabajo.
- Gastos necesarios relacionados con un vehículo.
- Transporte escolar cuando corresponda.
La necesidad de mantener un automóvil debe analizarse según las circunstancias concretas. No presenta la misma situación una persona que dispone de transporte público próximo que alguien que necesita desplazarse diariamente a un lugar de trabajo sin alternativas razonables.
Gastos relacionados con los hijos
La existencia de hijos o personas económicamente dependientes modifica considerablemente la capacidad de pago.
Pueden existir necesidades relacionadas con:
- Alimentación.
- Material escolar.
- Comedor.
- Transporte.
- Guardería.
- Ropa.
- Otros gastos necesarios.
También habrá que considerar las obligaciones familiares que correspondan, como las pensiones de alimentos cuando existan.
La composición familiar es, por tanto, un elemento esencial para conocer la verdadera capacidad económica.
Gastos médicos y sanitarios
Algunas personas necesitan afrontar periódicamente desembolsos sanitarios que no pueden considerarse opcionales.
Entre ellos podrían encontrarse, según cada situación:
- Medicamentos.
- Tratamientos.
- Rehabilitación.
- Prótesis.
- Determinados gastos derivados de situaciones de dependencia.
Cuando estos gastos sean relevantes, resulta especialmente conveniente disponer de justificantes que permitan acreditar su necesidad y periodicidad.
Seguros necesarios
Determinados seguros también pueden formar parte de la estructura habitual de gastos.
La clave consiste en diferenciar aquellos que responden a una necesidad razonable de otros productos completamente prescindibles.
Dependiendo de las circunstancias pueden analizarse seguros relacionados con:
- Vivienda.
- Vehículo.
- Actividad profesional.
Cada concepto deberá estudiarse dentro del conjunto del presupuesto.
Gastos profesionales de autónomos
Los trabajadores autónomos presentan una situación particular porque necesitan afrontar determinados gastos para poder continuar generando ingresos.
Entre ellos pueden aparecer:
- Cuotas vinculadas a la actividad.
- Alquiler de local.
- Suministros profesionales.
- Software necesario.
- Gestoría.
- Transporte profesional.
- Otros costes imprescindibles para desarrollar el negocio.
Estos desembolsos no deberían confundirse con los gastos personales.
Una correcta separación facilita conocer cuál es realmente la renta disponible.
Los gastos anuales también deben contabilizarse
Uno de los errores más frecuentes consiste en elaborar el presupuesto utilizando únicamente los recibos mensuales.
Sin embargo, existen gastos que se producen una o varias veces al año.
Por ejemplo:
- Seguros.
- Determinados impuestos.
- Material escolar.
- Mantenimiento necesario.
- Otros pagos periódicos.
Para obtener una imagen económica más realista puede resultar útil calcular su impacto medio mensual.
De esta forma se evita diseñar una cuota que aparentemente sea asumible durante unos meses pero genere dificultades cuando lleguen estos pagos.
¿Se pueden incluir gastos de ocio?
Un plan realista no debe confundirse con un presupuesto en el que cualquier gasto personal pueda incorporarse sin justificación.
La finalidad es determinar qué recursos necesita razonablemente el deudor para atender sus necesidades y las de su familia mientras cumple el plan.
Por tanto, los gastos prescindibles, especialmente cuando sean elevados, pueden resultar difíciles de justificar frente a obligaciones pendientes.
La situación debe valorarse atendiendo al conjunto del expediente y a las circunstancias concretas.
Cómo justificar correctamente los gastos
No basta con elaborar una lista aproximada.
Siempre que resulte posible, conviene respaldar las cantidades mediante documentos como:
- Extractos bancarios.
- Contrato de alquiler.
- Recibos hipotecarios.
- Facturas de suministros.
- Recibos escolares.
- Justificantes médicos.
- Facturas profesionales.
- Pólizas de seguros.
Esta documentación permite demostrar que el presupuesto presentado responde al funcionamiento real del hogar.
La importancia de utilizar cifras realistas
Tanto infravalorar como exagerar los gastos puede resultar contraproducente.
Si se calculan cantidades demasiado bajas, podría plantearse una capacidad de pago que en realidad no existe. Esto puede hacer que el plan resulte difícil de mantener durante varios años.
En cambio, introducir partidas artificialmente elevadas tampoco constituye una estrategia adecuada.
Por eso, para determinar los gastos del plan de pagos de manera realista conviene utilizar cifras basadas en el historial económico del deudor.
Los extractos bancarios de los meses anteriores pueden ser especialmente útiles.
Crear un pequeño margen para gastos variables
La economía familiar no es completamente previsible.
Pueden aparecer reparaciones necesarias, incrementos de suministros u otros desembolsos razonables que no tienen exactamente el mismo importe todos los meses.
Por ello, la elaboración del presupuesto debe evitar una visión excesivamente rígida de la economía doméstica.
El objetivo es conseguir una propuesta sostenible durante toda la duración prevista.
Qué ocurre si cambian los gastos durante el plan
Un plan puede prolongarse durante varios años y la situación personal del deudor puede cambiar.
Puede producirse:
- Un nacimiento.
- Un cambio de vivienda.
- Una variación importante de ingresos.
- Nuevas necesidades familiares.
- Cambios relevantes en determinados gastos.
La normativa concursal contempla la posibilidad de modificar el plan cuando concurren las circunstancias y requisitos legalmente previstos.
Por ello, los cambios relevantes deben analizarse con asesoramiento especializado en lugar de ignorarlos.
Errores frecuentes al preparar el presupuesto
Entre los errores más habituales se encuentran:
- Olvidar gastos anuales.
- No justificar partidas importantes.
- Confundir gastos personales y profesionales.
- Utilizar cantidades irreales.
- Ignorar las necesidades de personas dependientes.
- Calcular la cuota únicamente restando deudas al salario.
- Presentar una previsión que no pueda mantenerse durante varios años.
La preparación previa permite evitar muchos de estos problemas.
Cómo preparar un plan económicamente sostenible
Antes de presentar una propuesta resulta recomendable estudiar varios meses de movimientos bancarios y elaborar una media de ingresos y gastos.
Este análisis permite conocer cuánto dinero necesita realmente la familia y qué cantidad podría destinarse al cumplimiento del plan sin diseñar una estructura imposible de mantener.
Si quieres estudiar tus posibilidades para cancelar deudas legalmente, conviene comenzar realizando una fotografía completa de tu economía doméstica.
También puedes acudir a expertos en Ley de Segunda Oportunidad para determinar qué partidas deben contemplarse y cómo justificarlas adecuadamente.
Además, mediante un asesoramiento para eliminar deudas podrás analizar conjuntamente ingresos, gastos, patrimonio y obligaciones antes de presentar una propuesta.
Conclusión
Determinar qué gastos puede incluir un plan de pagos atendiendo a las circunstancias reales del deudor es fundamental para conseguir una propuesta económicamente sostenible. Vivienda, alimentación, suministros, transporte, necesidades familiares y determinados gastos profesionales o sanitarios pueden tener una importancia directa en el cálculo de la capacidad económica.
La clave no consiste en intentar aumentar artificialmente los gastos para reducir los pagos ni en recortar el presupuesto hasta hacerlo imposible de cumplir. Es necesario encontrar un equilibrio basado en datos reales, necesidades justificadas y una previsión razonable de la economía familiar.
Un plan bien preparado debe poder mantenerse durante toda su duración. Analizar los movimientos bancarios, documentar las principales partidas y contar con asesoramiento especializado permite presentar una propuesta más sólida y avanzar hacia la exoneración sin asumir compromisos económicos incompatibles con la realidad del deudor.








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